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Prostituta españa prostitutas en hotel

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Ella también se ríe, aunque todavía no entiendo por qué. Nos da la ; es una llave pequeña, como de candado de gimnasio, y lleva la tarjeta de la luz colgando.

Por la ventana vemos cómo llueve sobre las cocheras de la EMT, pero dentro del hotel es Benidorm durante el verano del Levanta las cejas, sonríe y nos pide que entremos, que se ha equivocado de piso. También los de la segunda y la tercera. Cuesta creer que todas estas habitaciones, unas 30 por piso, en total, estén repletas de melómanos a dos horas de un gran concierto. Una vez, en Badalona, vi al matrimonio propietario de mi hostal huir calle abajo antes de una actuación de The Killers.

Dejaron un cartel a sus 50 inquilinos: Los Mossos la llamaron antes del concierto; después se personaron en el hostal y casi se llevan a tres inquilinos franceses detenidos por lanzar botellas de cristal a un patio interior.

De vuelta al hotel, al ver la habitación los 70 euros nos parecen muchos. Las camas son rígidas, como si no estuviesen pensadas para dormir, en la nevera solo hay una botella de agua del tiempo y las almohadas apestan a limpiador industrial.

Teníamos también unos comentarios sobre el baño, pero no nos dejan emitirlos en este horario. Y por la ventana, en ladrillo visto, un pasillo del complejo con preciosas vistas a un cajero del Banco Popular.

Cierro la ventana y por un momento quedamos en silencio. Es curiosa la situación de este dispositivo: Bajamos a cenar al restaurante. Hablan en inglés con distintos acentos europeos. Comen, ríen y vacilan a la camarera, Irina, con comentarios que producirían combustiones en el tuiteromatriarcado, pero aquí nadie se asusta. Tanto Pablo como yo nos hacemos preguntas sobre el pasado de Irina que no llegamos a expresar. Nos ponemos con las cervezas. La camarera nos insta a aprovechar, porque en 10 minutos pasan a costar 9 euros.

Señala a un cuadro en el que se detallan precios y horarios de una gran discoteca aplicados a un salón oscuro repleto de camioneros. Es una puertecita pequeña enfrente de la recepción, sin ventanas ni adornos; por los flujos de personas se intuye que es el epicentro del complejo.

El complejo es el paraíso del camionero. Hace rato que sabemos qué vamos a encontrar en la whisquería, pero entramos igualmente por puro compromiso con la información y, también, para comprobar si esas cosas que nos contaron siempre amigos de amigos son ciertas.

Cierro la puerta y empiezo a contar. Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes. El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. No hay término medio. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas.

Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta. La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales.

En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo. Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores.

Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran.

Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación. Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo.

Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa. Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog. Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo.

Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro. No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano.

Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile. Y luego pide dinero, euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse. Por la carretera nacional de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas.

Algunos coches paran y desaparecen por pistas de tierra. La condición de la meretriz no les incumbe.

Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo.

Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes. El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. No hay término medio.

En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas. Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta.

La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales. En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo.

Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran. Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación.

Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa. Finalmente, determinó que en España lo ejercían Los precios que se pagan por sexo son abismales dependiendo de la zona donde se compre el cuerpo.

Son las 12 del mediodía. En tanga, con los senos al aire , con una raya del ojo bien marcada y que no guarda ninguna sintonía con el perfilador de sus labios. Así esperan estas mujeres del sexo a ser rescatadas para obtener desde 10 euros la felación hasta 25 euros por cada acto de placer completo que proporcionan. A plena luz del día. Hay muchas mujeres de clase media y alta en la prostitución, algo que siempre sorprendió a Moran. Por lo general, se trataba de personas que habían tenido a su disposición gran cantidad de alternativas vitales, pero habían terminado eligiendo una de las peores profesiones.

Por lo general, todas las prostitutas que Moran conoció a lo largo de su carrera había tenido alguna clase de problema, muchas veces de índole sexual como el abuso paterno que las había empujado a ese mundo. Pero es el trabajo en sí lo que resulta degradante: En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Barnés Contacta al autor. Tiempo de lectura 6 min. Las lecciones que aprendes tras regentar un burdel en Washington, DC Un ensayo sobre ciudades publicado en Estados Unidos analiza los usos sexuales y el día a día de un burdel de Washington a través de un espectador privilegiado: Hablan los hombres que de verdad saben lo que quieren las mujeres Por Héctor G.

Puedo recibirte en mi apartamento privado con toda la intimidad necesaria o podemos encontrarnos en tu hotel o domicilio. Como mucho se pagan 25 euros por una sesión de sexo. Escorts, prostitutas para los potentados Por Receca Royo Ortiz 1. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Atentamente, Director de Operaciones W Barcelona. Los precios que se pagan por sexo son abismales dependiendo de la zona donde se compre el cuerpo.

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