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En el centro de las ciudades abundan los burdeles y las zonas en las que las mujeres venden su cuerpo en plena calle y a la luz del día. Puede molestar o no, pero a nadie le extraña. En la actualidad, se calcula que hay alrededor de La Iglesia no cree que la ramera sea una amenaza para la familia; la amante, sí. Si se amplía la mirada -separando el foco del inevitable debate de si conviene regular o prohibir la prostitución, de si las mujeres que la ejercen lo hacen libremente o explotadas- y se pasea por la calle Montera de Madrid, a dos minutos de la Puerta del Sol, por el céntrico Raval de Barcelona o por cualquiera de los polígonos industriales donde las mujeres, llueva o truene, aguardan a los clientes, se percibe esa realidad de aceptación o de ojos vendados, como se prefiera en la que a muy pocos se les abre la boca de incredulidad ante el paisaje de minifaldas y escotes.

La prostitución se observa bajo una lente de normalidad. Los datos hablan por sí mismos. Lo que sí puede resultar inquietante, o cuanto menos curioso, es por qué un país de raíz católica tolera y visibiliza de esa forma algo que, teóricamente, es pecado.

De hecho, la Iglesia católica nunca ha sido adversaria de la prostitución. Para esta confesión, lo verdaderamente importante siempre ha sido la familia legítima", explica Guereña. Y la prostituta, al contrario que la amante, no ponía en peligro el matrimonio. Los había, pero eran escasos", aclara el historiador.

Y en , en plena dictadura franquista, los burdeles, cerrados durante la guerra, no solo volvieron a reabrirse sino que se oficializó la prostitución y se realizaban controles sanitarios a las meretrices. Pero España quería entrar en la ONU y fueron las presiones internacionales Naciones Unidas había firmado un decreto abolicionista las que motivaron el cierre de las mancebías en Lo que cualquiera puede observar hoy es la variedad de la oferta y su visibilidad, sea en clubes o locales de alterne de carretera o urbanos o en anuncios en prensa", asegura el historiador.

La socióloga italiana Licia Brussa, experta en estudios sobre la prostitución en Europa, también cree que en España este fenómeno es particularmente visible. Brussa sabe de lo que habla, afincada en Holanda -un país donde la prostitución es legal y las prostitutas cotizan a la seguridad social- desde hace décadas, lleva mucho tiempo trabajando para Tampep, una asociación que defiende los derechos de las trabajadoras del sexo.

Brussa también habla de cómo la doble moral católica ha contribuido a construir una realidad que percibe la prostitución como forma de placer inmediato. Y al abrigo de esa percepción, crecen los jóvenes que la utilizan, o quienes frecuentan los burdeles solo para tomar una copa, o para celebrar un cumpleaños o una despedida de soltero. Este porcentaje se desequilibra a medida que disminuimos en edad, es decir, hasta los 25 años la satisfacción es mayor en los hombres que en las mujeres y a partir de los 34 años son las mujeres las que muestran una mayor satisfacción sexual.

Con la excepción de los informes de Durex, en todos los trabajos que hemos mencionado se proporcionan datos relativos al consumo de servicios sexuales. Sin embargo, y a pesar del elevado porcentaje de varones que declaran pagar por servicios sexuales, en ninguno de ellos se ha profundizado sobre los motivos de dicha demanda. La escasa información, las deficientes estadísticas existentes y en muchos casos, el débil manejo de los datos, validan y vuelven notoriamente necesaria una investigación como la que se presenta en este artículo.

Pioneros en las investigaciones de clientes de prostitución. Las investigaciones que analizan, y en algunos casos clasifican, al cliente de prostitución son relativamente recientes. Manson publica en Faceless sexuality. Degradar a la mujer prostituida les permite a los hombres distinguirse de ella y liberarse de la culpa. Un segundo grupo lo conforman los que comparten la idea de que ciertas formas de relaciones sexuales no pueden ser experimentadas con mujeres que no son prostitutas.

Para ellos, todo es posible si se compra. Perciben el sexo como una necesidad física que requiere atención, una limpieza de tuberías: Otra destacada investigación en la que se realiza una tipología de los clientes de prostitución es la realizada en Francia por el Mouvement du Nid , asociación creada en por Germanne Campion, prostituta activista y de ideología abolicionista.

Las investigaciones, 3 dirigidas por Claudine Legardinier y Saíd Bouamama durante el año , se presentaron en el año en el libro Les clients de la prostitution, l'enquête. A partir de la realización de 93 entrevistas en profundidad a consumidores de prostitución, las autoras establecen una tipología de los discursos legitimadores de su condición de clientes muy precisa.

En una primera tipología -que engloba a 75 por ciento de los casos- se encuadran los clientes que justifican su condición de "prostituidores" como un derivado de sus propias insuficiencias sexuales, sociales y afectivas. Son hombres con profundas convicciones misóginas basadas en experiencias personales o ideas preconcebidas sobre la "naturaleza maligna" de las mujeres. Estos varones responsabilizan al feminismo de la pérdida de los valores tradicionales, donde el hombre "dominaba" y la mujer se "sometía" dócilmente.

La tercera categoría incluye a los "consumidores de mercancías", que se acogen a su condición de "compradores o consumidores" para comprar aquello que se "vende". Algunos de ellos argumentan que la insatisfacción de la vida sexual con sus parejas, a las que dicen amar, les aboca a la prostitución, ya que ésta no conlleva compromisos afectivos y sujeciones incómodas, practicando lo que ellos denominan una infidelidad light.

La cuarta tipología engloba a aquellos hombres que legitiman el consumo de prostitución para cumplir un imperativo de la sexualidad, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad y de vínculos estables, de forma que pagan para ahorrarse los problemas que conlleva toda relación afectiva.

En otras investigaciones se analizan los principales motivos que alegan los hombres para demandar este tipo de servicio, pero sin elaborar una tipología del cliente de prostitución. Así, Anne Allison, profesora de antropología cultural en Estados Unidos, analizó el consumo de prostitución en los clubes de Japón por parte de los hombres de negocio japoneses en el libro Nightwork: Allison afirma que muchos hombres se sienten coaccionados por el grupo, por lo que funciona también como una forma de control del género masculino, como un mandato patriarcal, de forma que deben demostrar ante el grupo de pares ser totalmente hombres Allison, La sociabilidad, la necesidad de dominación y la diversión son algunos de los motivos que se destacan en otros estudios.

La sociabilidad como motivo del cliente de prostitución se recoge en la investigación realizada en Brasil por Elisiane Pasini, donde se nos habla del hombre "habitual" para definir al cliente de prostitución. El placer y la sociabilidad que le proporciona estar en ese contexto en donde todas las mujeres son accesibles y donde él no necesita o no siente que tenga que probar su virilidad, su poder de seducción, su desempeño sexual, etc.

También Garafalo realiza una investigación sobre clientes de prostitución en Europa, donde afirma que las relaciones que se establecen entre el demandante de prostitución y las prostitutas son de poder, mediado por el género y también por la clase y la raza investigación inédita citada en Gimeno, A partir de una encuesta de entrevistas a hombres que acuden a la prostitución en Inglaterra, 54 por ciento afirmó que el motivo principal de usar el sexo de pago no era la ausencia de pareja sexual en este perfil todos tenían pareja sino que respondía sobre todo a recibir satisfacción inmediata, de entretenimiento y placer, así como la experimentación con otras "variedades de mujeres" Farley et al.

Peter Szil, psicoterapeuta especializado en educación sexual, relaciona la prostitución con la dominación y la socialización masculina en un trabajo publicado en el año titulado Los hombres, la pornografía y la prostitución. En dicho trabajo, Szil afirma que: Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución. Una perspectiva diferente se nos ofrece en el libro Sex Markets , escrito por las profesoras de economía Guista, Di Tommaso y Strom, la cuales exploran la oferta y demanda de prostitución, una industria globalizada que implica a millones de trabajadores y que para las autoras se caracteriza por un alto grado de desigualdad en las condiciones de trabajo, por la existencia de submercados diferentes y por su total integración en el sistema productivo.

Las autoras concluyen que la gran mayoría de los hombres que utilizan la prostitución se sienten excitados por la idea de lo ilícito, por la trasgresión, y también por estar con una mujer "a la que le gusta sentirse sucia". Al contrario, aquellos hombres que consideran que las mujeres prostitutas y las no prostitutas son iguales y que piensan que a las prostitutas no les gusta esa actividad, son aquellos que apenas consumen sexo de pago Guista et al.

En este apartado hemos realizado un recorrido sobre la principal producción científica internacional generada sobre los clientes de prostitución en diferentes países del mundo. Investigaciones de clientes de prostitución en España. El primer trabajo que analiza al cliente de prostitución en España es de Solana Ruiz, que en publica el artículo "Prostitución de mujeres inmigrantes en la provincia de Córdoba", donde distingue dos tipos de clientes españoles en función de su relación con las personas que ejercían la prostitución: Los primeros desean una relación despersonalizada e instrumentalizada, siendo para ellos las mujeres instrumentos de placer, de forma que este tipo de cliente busca los servicios sexuales sin implicación en la relación.

Para la elaboración de este trabajo se realizaron 15 entrevistas a clientes españoles, a partir de las cuales se establecieron cinco motivos para pagar por servicios sexuales. El primero, la insatisfacción de las relaciones sexuales afectivas con sus parejas.

El segundo, la necesidad de obtener una mayor frecuencia y variedad de relaciones sexuales. El tercero, el egocentrismo, refiriéndose con este término al hecho de que los clientes ejercen su poder por el hecho de pagar servicios sexuales y de esta forma mantenían cierto control y dominación sobre las mujeres que ejercen la prostitución. El hombre y la prostitución femenina , donde se analiza la prostitución en la ciudad de Zaragoza.

Los mismos autores publican en el año el artículo "Ciudad y prostitución heterosexual en España: En estas publicaciones los autores reflexionan en torno a una aparente paradoja: El primero, formado por hombres que les costaba relacionarse con mujeres y que tenían problemas afectivos, recurriendo al pago para evitar un posible rechazo.

El segundo, constituido por varones que salían en grupo para divertirse, suponiendo para ellos el consumo de sexo una actividad de ocio. El tercero, integrado por hombres casados que deseaban tener relaciones extramaritales y la prostitución les parece una infidelidad menor y que no conlleva compromisos duraderos.

El cuarto, formado por varones que tenían crisis de pareja y buscaban en el pago de servicios sexuales cierta venganza en lugar de afrontar sus problemas de pareja. En otras ocasiones se trataba de hombres que no tenían relaciones sexuales con sus parejas y que buscaban compañía para desahogarse de sus problemas.

Algunos de ellos se encontraban confusos en la forma de relacionarse con las mujeres debido a los nuevos roles y exigencias que las mujeres españolas reclaman en la sociedad española actual López y Baringo, Dentro de los que reconocieron haber pagado servicios de prostitución, Esta investigación también nos muestra que existen diferencias de opinión acerca de la prostitución entre hombres y mujeres.

Respecto a la visión que se tiene de la prostitución, 15 por ciento de las mujeres encuestadas lo ven como una manifestación de violencia de género frente a siete por ciento de los hombres. En cuanto a la actitud que mantienen los encuestados hacia quienes pagan por sexo, las mujeres eligen como primera opción la tolerancia, pero la segunda es el desprecio y la tercera la desconfianza. En cambio, los hombres encuestados ven con tolerancia y con normalidad el hecho de que haya quien pague por sexo Barahona, También en el año Meneses Falcón analiza en el artículo "Factores motivacionales en una muestra de hombres españoles que pagan por servicios sexuales" los motivos que tienen los hombres para pagar sexo a partir de la realización de entrevistas.

De las catorce razones para pagar por sexo las tres con las que los clientes estaban en mayor acuerdo fueron poder elegir a distintas mujeres El segundo factor, "necesidad", estaba compuesto de dos variables: El tercer factor, "distracción", lo componían aquellos motivos que se relacionaban con entretenerse, poder elegir distintas personas y tener menos problemas.

El cuarto factor, "riesgo", formado por motivos relacionados con el arriesgarse, consumir cocaína y curiosidad. En , Díez Gutiérrez publicó el artículo "El papel de los hombres en la prostitución Para él, los hombres han experimentado una pérdida de poder y de masculinidad tradicional, y no consiguen crear relaciones de reciprocidad y respeto con las mujeres con quienes se relacionan, buscando la compañía de las prostitutas para experimentar una sensación de dominio y control total Díez, En este trabajo se elabora una tipología de clientes desde la perspectiva de las prostitutas.

Se trata de una investigación llevada a cabo con trabajadoras sexuales brasileñas y colombianas que trabajan en pisos de contactos en las ciudades gallegas de Lugo, A Coruña y Santiago de Compostela. Gómez y Pérez publicaron en el año el libro Prostitución: En este trabajo se realizaron 17 entrevistas a clientes, cinco entrevistas a grupos de discusión a colectivos masculinizados, 5 seis entrevistas a mujeres en prostitución, dos entrevistas a transexuales en prostitución, tres a dueños y gerentes de clubes de alterne, una a un trabajador de un club y tres a técnicos de servicios sociales que trabajan en este tema Gómez y Pérez, Posteriormente, estas autoras amplían esa investigación durante el periodo a todo el territorio español, gracias al apoyo del Instituto de la Mujer del Gobierno de España, publicando sus resultados en el libro El putero español: Para analizar las narraciones obtenidas y producidas por los hombres consumidores de prostitución optan por aplicar el marco teórico del frame analysis Gerhards, ; Goffman, con el fin de estructurar coherentemente sus relatos y clasificarlos en categorías para mejorar el manejo y comprensión de las mismas.

Esta investigación ha identificado cuatro tipologías o tipos ideales de cliente. El primero, el cliente "misógino", caracterizado por su odio a la mujer, que afirma que la mujer desea ser sometida. Dentro de este grupo se identifica una subcategoría, asociada a hombres cultos y con conciencia política y que buscan cierta especialización y calidad en el objeto comprado: El tercer tipo, el cliente "amigo", que muestra empatía con las situaciones que sufren las mujeres que ejercen la prostitución pero no deja por ello de consumir.

Tal y como se desprende de las diferentes investigaciones que hemos analizado, el consumo de sexo de pago por parte de los varones se deriva de una forma concreta de entender el "ser hombre".

Así, si en el pasado los valores tradicionales del varón eran la paternidad responsable y el rol de protector y proveedor de la familia, hoy en día la virilidad se construye a través de una "compulsiva vida sexual" que se presume delante del grupo de pares masculinos. Para entender mejor estos cambios del rol masculino en la sociedad actual, en el siguiente epígrafe realizamos un recorrido por las diferentes teorías de la masculinidad.

El género es uno de los portadores de los mecanismos centrales mediante los cuales el poder y los recursos son distribuidos en una sociedad, siendo a través de ellos cómo los individuos modelan los significados de sus vidas.

Los estudios de género analizan las relaciones asimétricas de poder y oportunidad que cada individuo tiene en la sociedad en función de su cuerpo sexual Ortner, Se entiende por "género" la construcción sociocultural e histórica que cada sociedad realiza sobre uno y otro sexo.

De acuerdo con Joan Scott , el "género" es una categoría social impuesta a un cuerpo sexuado: Existen diferentes teorías para comprender la construcción de las identidades masculinas. En primer lugar, las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas que ya han sido muy cuestionadas en estudios recientes por diferentes científicos sociales, como Giddens , Minello y Connell En segundo lugar, las teorías funcionalistas, que han fungido como legitimadoras de los órdenes sociosexuales hegemónicos en las sociedades occidentales.

En tercer lugar, las teorías constructivistas, que inicialmente recogen los planteamientos estructuralistas no ortodoxos como los desarrollados por Godelier , Bourdieu o Connell Y, en cuarto lugar, las teorías queer.

Las teorías sociobiologistas y psicobiologistas se desarrollan dentro del feminismo cultural -de Carol Gilligan y Adrianne Rich , entre otras- y del feminismo de la diferencia. Por su parte, la psicóloga Nancy Chodorow afirma que solo a través de la separación de la madre, el individuo consigue formar su identidad de género masculina. Esta autora, seguidora de la línea freudiana, afirma que el camino masculino configura un desvío y un camino hecho de inseguridad, pues los orígenes de la autoidentidad masculina se constituyen con un profundo sentimiento de pérdida por parte de quien fue adulto amado y en quien confiaba: Desde la visión funcionalista, el "papel social" se define como un modelo de desempeño relacionado a una posición social que garantiza la integración y la armonía social.

La principal figura, Talcott Parsons , considera que para el buen funcionamiento del grupo familiar tiene que darse una distribución de los papeles sociales del padre y de la madre.

Como reacción a las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas y funcionalistas, en la década de surge el constructivismo, siendo el resultado de algunas investigaciones históricas, antropológicas y sociológicas sobre la masculinidad.

Desde esta perspectiva, el género es socialmente construido y no biológicamente determinado. Desde la escuela de la Cultura y Personalidad, Margaret Mead afirmaba que el género es una construcción social y no el resultante de una base biológica, siendo la cultura la causa decisiva de las variaciones de las identidades del género.

En esta teoría, las relaciones de poder ocupan un lugar central en la explicación de la sociedad, de las identidades y de las formas de relación de los hombres con los otros hombres y con las mujeres.

Poder y dominación masculina entre los Baruya de Nueva Guinea Godelier, En este texto, Godelier subraya que lo que define al género es la acción simbólica colectiva.

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Estos elementos originan un impecable código compartido por los sujetos virilizados: El segundo, la necesidad de obtener una mayor frecuencia y variedad de relaciones sexuales. Esta investigación también nos muestra que existen diferencias de opinión acerca de la prostitución entre hombres y mujeres.

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Pues unas copas en un local de alterne. La actividad es continua durante las 24 horas. Estas organizaciones criminales tienen como objetivo mujeres de países con dificultades económicas como Brasil, Paraguay, Nigeria, Rumanía y China. Puede molestar o no, pero a nadie le extraña. España, a la cabeza del consumo de sexo de pago. From the theoretical perspective of frame analysis we obtained a prostitutas en guayaquil imagenes de putas of clients: En este trabajo se elabora una tipología de clientes desde la perspectiva de las prostitutas. El tercero, integrado por hombres casados que deseaban tener relaciones extramaritales y la prostitución les parece una infidelidad menor y que no conlleva compromisos duraderos. Este funcionario de 35 años reconoce que acude "de vez en cuando" a clubes nocturnos con sus amigos.

En tercer lugar, las teorías constructivistas, que inicialmente recogen los planteamientos estructuralistas no ortodoxos como los desarrollados por Godelier , Bourdieu o Connell Y, en cuarto lugar, las teorías queer. Las teorías sociobiologistas y psicobiologistas se desarrollan dentro del feminismo cultural -de Carol Gilligan y Adrianne Rich , entre otras- y del feminismo de la diferencia.

Por su parte, la psicóloga Nancy Chodorow afirma que solo a través de la separación de la madre, el individuo consigue formar su identidad de género masculina.

Esta autora, seguidora de la línea freudiana, afirma que el camino masculino configura un desvío y un camino hecho de inseguridad, pues los orígenes de la autoidentidad masculina se constituyen con un profundo sentimiento de pérdida por parte de quien fue adulto amado y en quien confiaba: Desde la visión funcionalista, el "papel social" se define como un modelo de desempeño relacionado a una posición social que garantiza la integración y la armonía social.

La principal figura, Talcott Parsons , considera que para el buen funcionamiento del grupo familiar tiene que darse una distribución de los papeles sociales del padre y de la madre. Como reacción a las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas y funcionalistas, en la década de surge el constructivismo, siendo el resultado de algunas investigaciones históricas, antropológicas y sociológicas sobre la masculinidad.

Desde esta perspectiva, el género es socialmente construido y no biológicamente determinado. Desde la escuela de la Cultura y Personalidad, Margaret Mead afirmaba que el género es una construcción social y no el resultante de una base biológica, siendo la cultura la causa decisiva de las variaciones de las identidades del género.

En esta teoría, las relaciones de poder ocupan un lugar central en la explicación de la sociedad, de las identidades y de las formas de relación de los hombres con los otros hombres y con las mujeres.

Poder y dominación masculina entre los Baruya de Nueva Guinea Godelier, En este texto, Godelier subraya que lo que define al género es la acción simbólica colectiva. Mediante el proceso de constitución del orden simbólico en una sociedad se fabrican las ideas de lo que deben ser los hombres y las mujeres, y esta simbolización de la diferencia sexual, se produce un imaginario con una eficacia política contundente: Otro autor, Nelson Minello, destaca las ventajas de abordar la masculinidad como parte de las relaciones de género, pues permiten comprender tanto los planos individuales como el social: Bourdieu percibe la "dominación masculina" como un orden social que no necesita justificación, pues resulta la visión hegemónica expresada en los discursos dominantes.

Para este autor, la "dominación masculina" comporta una dimensión simbólica, donde el dominador -el hombre- debe conseguir obtener del dominado -la mujer-, una forma de adhesión que no se basa en una decisión consciente, y sí en una sumisión inmediata y prereflexiva de los cuerpos socializados.

Bourdieu estima que la "dominación simbólica masculina" consiste en el uso de la "autoridad moral" del poderoso para conseguir que sus subordinados acepten la visión de la realidad propia del dominante Bourdieu, El grupo dominante, para mantener su posición, construye y difunde una ideología que es aceptada por el grupo dominado, de forma que éste acaba interiorizando y aceptando su subordinación.

La sombra de la homosexualidad y de la homofobia también determina que los hombres no tengan verdaderos amigos íntimos y que procuren siempre mantener una distancia emocional considerada segura Gilmore, Por todo esto, la exaltación de la virilidad es la mejor forma de "exorcizar" el fantasma de la homofobia Gómez y Pérez, Por su parte, Connell plantea que la masculinidad es una dimensión del orden de género que remite a una estructura de relaciones sociales.

Así, de acuerdo con Connell, la estructura de género tiene cuatro dimensiones en las cuales se inserta la masculinidad: Este autor enfatiza el género como una estructura amplia, que envuelve razas, clases, etnias, orientaciones sexuales, religión y nacionalidad, y no percibe una dimensión internacional. Connell parte de la existencia de masculinidades hegemónicas y subordinadas algunas segregadas y estigmatizadas.

Las teorías feministas postmodernas, teorías queer, con Beatriz Preciado y Judith Butler como referentes principales, construyen un movimiento antinormativo que no persigue la integración, ni el reconocimiento de derechos civiles para lesbianas y gays , y que surge como reacción al boom de la identidad que se dio en Estados Unidos en los años ochenta. Las identidades de género las presenta como un proyecto flexible y siempre abierto a la creatividad personal Preciado, A continuación, en el siguiente epígrafe, pasamos a comparar las tipologías de clientes de prostitución que se incluían en algunos de los anteriormente comentados trabajos de investigación que se llevaron a cabo en España y en otros países, y relacionamos las motivaciones de dichos clientes con las teorías de la masculinidad.

Tipologías de clientes de prostitución. En algunas de ellas se estudia al consumidor de sexo de pago indirectamente. Este es el caso del trabajo de Barahona, donde se analiza la prostitución a través de las opiniones plasmadas en una encuesta que se realiza a hombres y mujeres consuman, o no sexo de pago Barahona, , o también de la investigación de López Riopedre, donde se caracteriza al cliente de prostitución a través de las opiniones que las prostitutas tienen de sus clientes López Riopedre, Nuestra selección se basa en que, en estos trabajos se establece una tipología de clientes de sexo de pago a partir de entrevistas a los propios clientes en las que desvelan los motivos que tienen para demandar servicios de sexo de pago.

Una de las investigaciones extranjeras se realizó en Suecia Manson, y la otra en Francia Legardinier y Bouamama, Todos estos trabajos se llevaron a cabo entre los años y De hecho, podemos encontrar en todas ellas dos grupos de clientes.

Tal y como veíamos anteriormente, la dominación es la clave de la masculinidad para los autores de las teorías constructivistas Godelier, ; Bourdieu, ; Connell, y de las teorías queer Butler, , por lo que podemos afirmar que los clientes que buscan en la prostitución satisfacer su necesidad de dominación estarían, pues, reforzando su masculinidad.

En algunas investigaciones se identifica dentro de este grupo otros subgrupos: La sociabilidad es otro de los rasgos de la masculinidad que destacan la mayoría de los autores de las teorías de la masculinidad, ya que ésta se manifiesta delante del grupo de pares masculinos. Así, para los varones de este segundo grupo, la prostitución refuerza su masculinidad a través del papel de socialización que desempeña la prostitución. En tres de las seis investigaciones Manson, ; López Baringo, ; Gómez y Pérez, se identifica dentro de este grupo un subgrupo, los jóvenes, quienes utilizan la lógica consumista en sus narraciones discursivas.

Otro subgrupo es el del cliente "crítico", que se vio coaccionado por el grupo de pares a consumir sexo de pago, pero que a posteriori se siente arrepentido de su acción Gómez y Pérez, y Si en el pasado el rol del hombre era el de protector y proveedor de la familia, actualmente la virilidad se construye a través de una "compulsiva vida sexual".

En la investigación de Legardinier y Bouamama se recoge en el discurso de los clientes de prostitución su lamento por la pérdida de los valores tradicionales donde ellos dominaban y la mujer se sometía dócilmente. La prostitución como elemento de socialización emerge en el estudio de los clientes de Japón realizado por Allison , de los clientes de Brasil elaborado por Pasini , y de los españoles efectuado por López y Baringo Para finalizar, la necesidad de aumentar la frecuencia o la variedad de las relaciones sexuales aparecen en el estudio de los clientes de Inglaterra realizado por Farley et al.

Contrariamente a lo esperado, la prostitución ha adquirido una relevancia insospechada e impredecible en el contexto de liberalización sexual que hacía pensar en su paulatina desaparición.

Los individuos analizados desplegaron su perspectiva emic particular sobre estas razones, causas e impresiones en torno al consumo de sexo de pago, pero es desde la perspectiva "etic" desde donde se pueden interpretar en su total dimensión.

A partir de la perspectiva teórica empleada del frame analysis y de las significaciones sociológicas, se ha podido llegar a comprender esta realidad social. La identidad masculina dominante se centra en un falocentrismo narcisista que desplaza al modelo tradicional padre-protector-proveedor y se construye en relación a los "otros" varones, siendo en los espacios prostitutivos donde se ampara, reproduce y legitima este tipo de identidad masculina.

Los elementos en los que se apuntala esta dimensión son: Estos elementos originan un impecable código compartido por los sujetos virilizados: En este contexto, la prostitución resulta un síntoma de una forma de vivir la sexualidad misógina, violenta y cruel que, en el contexto europeo, se ha abordado de diferentes maneras: El feminismo y la subversión de la identidad , Editorial Paidós, Barcelona.

Global Survey , disponible en www. Concepciones culturales de la masculinidad. Consumo de prostitución en España: En España, la prostitución es una actividad "alegal", no se persigue ni se promueve. Desde el año reforma del artículo Esto propició la necesidad de un contingente de población eminentemente femenina, que garantizara esta actividad en los burdeles.

Desde entonces, la cara de la mujer prostituida pasó a ser la de una mujer que se encuentra en situación de necesidad: De los mil cuestionarios fueron respondidos 13 mil uno de cada once y se realizó un tratamiento estadístico de unos seis mil, muestra final que fue seleccionada por un Comité Científico de Control que se basó en la diversidad y heterogeneidad.

Las motivaciones que ellos argumentan en sus "narrativas del yo" para ser consumidores, oscilan desde la vivencia de limitaciones, ansiedades, carencias, dificultades, miedos, etc. Estos postulados han sido muy cuestionados desde las teorías queer encabezadas por Judith Butler o desde la biología por investigadoras como Anne FaustoExterling Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.

España, a la cabeza del consumo de sexo de pago. En el libro se cita en este sentido un fragmento del libro de Manuel Castells y Marina Subirats Mujeres y hombres. Un informe elaborado por la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de la Igualdad de Oportunidades del Congreso de los Diputados calculó en que alrededor de Ese mismo informe calculaba que los españoles gastaban 50 millones de euros diarios en prostitución. Una parte muy importante de estas entrevistas se realizaron en Galicia, debido al origen de las investigadoras y a que la parte principal de la financiación del estudio partió de la Universidad de Vigo y del Ayuntamiento de Ourense.

El libro recuerda otros estudios recientes que señalan el origen mayoritario del Brasil de las trabajadoras del sexo en Galicia. Escribe tu comentario Debe ser inferior a caracteres. Los datos hablan por sí mismos. Lo que sí puede resultar inquietante, o cuanto menos curioso, es por qué un país de raíz católica tolera y visibiliza de esa forma algo que, teóricamente, es pecado.

De hecho, la Iglesia católica nunca ha sido adversaria de la prostitución. Para esta confesión, lo verdaderamente importante siempre ha sido la familia legítima", explica Guereña. Y la prostituta, al contrario que la amante, no ponía en peligro el matrimonio. Los había, pero eran escasos", aclara el historiador. Y en , en plena dictadura franquista, los burdeles, cerrados durante la guerra, no solo volvieron a reabrirse sino que se oficializó la prostitución y se realizaban controles sanitarios a las meretrices.

Pero España quería entrar en la ONU y fueron las presiones internacionales Naciones Unidas había firmado un decreto abolicionista las que motivaron el cierre de las mancebías en Lo que cualquiera puede observar hoy es la variedad de la oferta y su visibilidad, sea en clubes o locales de alterne de carretera o urbanos o en anuncios en prensa", asegura el historiador.

La socióloga italiana Licia Brussa, experta en estudios sobre la prostitución en Europa, también cree que en España este fenómeno es particularmente visible. Brussa sabe de lo que habla, afincada en Holanda -un país donde la prostitución es legal y las prostitutas cotizan a la seguridad social- desde hace décadas, lleva mucho tiempo trabajando para Tampep, una asociación que defiende los derechos de las trabajadoras del sexo. Brussa también habla de cómo la doble moral católica ha contribuido a construir una realidad que percibe la prostitución como forma de placer inmediato.

Y al abrigo de esa percepción, crecen los jóvenes que la utilizan, o quienes frecuentan los burdeles solo para tomar una copa, o para celebrar un cumpleaños o una despedida de soltero.

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