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Niñas prostitutas relatos con prostitutas

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Fue golpeada por su pareja con cables, cadenas, clavos. En una ocasión la quemaron con una plancha. En un primer embarazo abortó a gemelos. A los 14 tuvo un segundo embarazo y a los 15 recibió a su hija, de quien la separaron durante un año.

No pensó en escapar porque la amenazaban con matar a su familia, con hincar a su madre y a sus hermanos y darles un balazo en la cabeza; después le dijeron que su hija pagaría las consecuencias. Le dio dinero para convencer a su tratante de que le permitiera ver a su hija e ir a su casa. Se ganó el permiso pagando en efectivo y haciendo lo que siempre temió: Fue un proceso largo, pero en la Fundación Camino a Casa le enseñaron a ser madre, a confiar en ella y a salir adelante.

Pasar al contenido principal. Ley de Seguridad Interior. El dulce que llevó a una niña a trabajar como prostituta.

Los problemas en casa llevaron a Karla a vivir con su novio; era tratante. Hasta que no haya una víctima. México, con débiles medidas antitrata. La complicidad con el crimen organizado y las autoridades facilita este delito. Falsas promesas sobre buscar una vida mejor. Sin embargo, nadie le sacó dinero porque él tenía sus propios planes. Tenía poco tiempo de haberme mudado al barrio cuando se pasó a vivir a la par de mi casa una mujer que alborotó al vecindario entero.

Yo tenía quince años. Yo vi cuando el camión de mudanzas bajaba las cosas de la vecina una tarde de abril. La primera vez que la vi estaba de espaldas y aproveché para ver el cuerpazo que tenía.

Al principio la relación con la Gaby era por puntos. Yo le hacía mandados, la iba a dejar y a traer a algunas fiestas o la acompañaba a la casa de alguno de sus clientes. Luego de acumular suficientes puntos, ella me daba mi pago en especie. Ella tenía apenas 16 años y nunca supe de qué murió. La explicación oficial fue "causas naturales". Yo no lo creo: Prefiero pensar que sencillamente Dios estaba listo para recibirla.

He oído que era bella y tenía un buen sentido del humor, y sé que es cierto, pues yo también lo tengo. Mi abuela fue quien se encargó de mí. No era mala persona; de hecho, tenía un aspecto maravilloso. Me leía historias, me horneaba cosas y cocinaba las mejores batatas.

Pero tenía un problema con el alcohol. Traía amigos del bar a tomar a la casa y cuando ella colapsaba de la borrachera, esos hombres me hacían cosas. Eso empezó cuando yo tenía 4 o 5 años, y se tornó en algo regular. Estoy segura de que mi abuela no lo sabía. Ella trabajaba como empleada doméstica en los suburbios.

Le tomaba dos horas ir y dos, volver. Por eso yo cargaba una llave alrededor de mi cuello, me iba y volvía sola del kínder. Los abusadores lo sabían y se aprovechaban de eso. Yo veía mujeres con peinados y vestidos glamurosos y brillantes paradas en la calle en la que estaba nuestra casa.

No tenía ni idea de qué hacían, sólo pensaba que eran destellantes y, cuando era pequeña, eso era lo que yo quería ser. Un día le pregunté a mi abuela qué hacían y me dijo: Cuando lo pienso ahora, lidié muy bien con todo eso. Cuando estaba sola en casa, tenía amigos imaginarios que me acompañaban, con los que cantaba y bailaba: Creo que me ayudaron a soportar todo.

Cuando llegó la década de los 70, me convertí en el tipo de chica que no sabía cómo decir "no": Para cuando cumplí 14 años ya tenía dos hijos de chicos del vecindario. Mi abuela empezó a decir que yo tenía que ganar dinero para pagar por esos hijos, pues no había comida Así que una noche -un Viernes Santo- me paré frente a un hotel. Tenía 14 años y lloré todo el tiempo. No me gustó, pero los cinco hombres que estuvieron conmigo esa noche me mostraron qué hacer.

Sabían que era joven y era como si eso los excitara. Me fui a casa en el tren y le entregué casi todo el dinero a mi abuela, quien no me preguntó de dónde lo había sacado. El fin de semana siguiente volví al mismo lugar y parecía que mi abuela estaba contenta cuando yo regresé con dinero. Pero la tercera vez que fui, un par de hombres me golpearon con una pistola y me pusieron en la bodega de su auto.

Ya se habían acercado a mí antes a decirme que yo "no estaba representada" en esa calle. Primero me llevaron a un campo en la mitad de la nada y me violaron.

niñas prostitutas relatos con prostitutas Cuando uno es madre y lee estas cosas se le hiela el alma, mi hija se llama Clara y tiemblo solo de pensar que alguien pueda hacerle algo asi. Y pues aunque no tenga ganas, toca. Desde ahí ha luchado contra la discriminación del oficio y ha logrado algunos acuerdos. Que si encontrara un lugar en donde le pagaran mejor, se iría. Una no lo hace por gusto.

Era una persona que solamente pagaba para platicar conmigo. Ese hombre era Jorge Calvario Becerra. Pasaba a verla casi todos los días y poco a poco la convenció de salir del hotel un día y acompañarla.

Tras años de terapia Karla hoy es un ejemplo de que la trata de personas puede combatirse con información y haciendo visible el delito. Gracias a Unidos por la Trata, Karla ha dado charlas en el extranjero, estuvo en dos ocasiones en El Vaticano visitando al Papa, conoció a la reina Rania de Jordania, a la duquesa de Cornwell, Camila Parker y al príncipe Carlos de Inglaterra; su historia ha sido plasmada en un libro y hoy destella tranquilidad en su sonrisa.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. Recomendamos brevedad en sus planteamientos. Despues de leer estas cosas que horrorizan el alma le doy gracias a la vida por haber nacido en Cuba, un aCuba que a pesar de los problemas, nos da la tranquilidad de caminar seguraspor las calles de nuestras ciudades, de que los niños jueguen en los parques sin el miedo de que algun degenerado pueda llevarselos para estos abusos. Le doy moil gracias a nuestra Revolucion y a Fidel y Raul por darnasla.

En cosas como estas deberiamos pensar ntes de criticar nuestro sistema y nuestros dirigentes y antes de seguir cantos de sirenas que pueden acabar en un verdadero inferno. Estoy totalmente de acuerdo con Faz. Siento el privilegio de haber nacido y haberme desarrollado en Cuba, nunca sentí miedo de eso que vivió Karla y mi origen es bastante humilde, tampoco lo sentí por mi hijo que hoy es un joven de bien, educado en este país con sencillez, sin grandes bienes materiales, pero convencido de que nuestro Gobierno se desvela por la niñez y la adolescencia.

Puedo asegurar sin miedo a equivocarme ni por puritanismo que a estas alturas 25 años mi hijo no ha conocido la droga, que lleva la vida de un joven sano que se divierte entre amigos y muchachas sin prostitución, que tienen asegurado su derecho a estudios y trabajo.

Faz,estimado compatriota,soy una cubana,madre de 2 gemelos, varon y hermbra adolescentes,me casé con un paciente italiano que vino a Cuba,por nuestra reputacion sanitaria y profesionalidad medica. Vivo en una ciudad muy. Regresa doris, por muy incierto que sea tu reinserción laboral, regresa por la tranquilidad y la seguridad de tus hijos. Cuando uno es madre y lee estas cosas se le hiela el alma, mi hija se llama Clara y tiemblo solo de pensar que alguien pueda hacerle algo asi.

Doris espero que ya estés en Cuba, cuando leas esto, no te preocupes por tu reincorporación, para nada, médicos es una de las cosas que necesitamos encuba, en esta Isla que no tiene el oropel a que te referías, pero sí la tranquilidad para tus hijos, no lo pienses, y cuando retornes, escribe a este mismo lugar y dinos cómo te ha ido, para alegrarnos todos.

Esto es una razón suficiente para defender nuestra Revolución y es una muestra de lo que representan los intereses de los desclasados de la Florida como Marco Rubio, Bob Menéndes y otros. Y si alguien en México le hace eso a su hija, créame, no lo va a matar pues no lo va a encontrar, y he leído noticias que han matado al padre que acompañaba a su hija adolescente y la han secuestrado y hasta la fecha no se sabe nada de ella, al igual que han irrumpido en viviendas, ha violado a la madre, al padre a la hija y al hijo, y secuestran a los hijos.

Vaya eso da ganas de vomitar, pero suceden. A esos esclavistas, padrotes, chulos, etc hay que matarlos, así como también a los que pagan por abusar de niñas y niños.

Esos que apoyan o hacen eso, son los que andan por el mundo aparentando ser machos de verdad, pero en realidad son débiles que acaban con criaturas casi indefensas o esconden sus frustaciones porque no son capaces de satisfacer sin violencia a mujeres de verdad. De verdad que me encabrona esto. Yo igual no extraño ni añoro vivir en países donde la mujer vale menos que una mascota.

En Cuba nuestras leyes son estrictas y avanzadas paa la epoca en cuanto a la protección de la mujer y de los niños y niñas. Hay que continuar trabajando con la mujer, por su libertad como persona, por su estima, por su bienestar y el de sus hijos. Triste muy triste historia. Yo orgullosa de haber nacido en CUBA. Yo estoy muy de acuerdo, le doy gracias a dios por haber nacido en Cuba y que mi hija tambien naciera aqui. Prefiero a mi Cuba con todos sus defectos y errores pero con dignidad plena y confianza en vivir tranquilamente.

No tendré un auto pero tengo hijas con seguridad de todo tipo, no podré viajar porque mi salario me lo impide pero tengo salud, educación de calidad y seguridad ciudadana que me da tranquilidad. Mexico se ha convertido en un pais donde la diferencia con el infierno es dificil de apreciar, no se encuentra la manera de parar la corrupción, el narcotrafico, la prostitución, el tiroteo en las calles no hay un presidente que tenga verguenza y solo porque responden a los intereses de los EEUU que solo les importa hacer dinero de todos los negocios sucios.

Cuando veo por casualidad algun episidio de una novelita Mexicana de Univisión, Telemundo y luego leo estas noticias, me doy cuenta de la indecencia de estas cadenas televisivas. Por otro lado creo que la pena de muerte para este tipo de cosas es poca condena deberian también torturarlos y es en este aspecto cuando no estoy de acuerdo con los derechos humanos hechos asi deben ser duramente castigados.

Como les prometí, les envío las coordenadas del artículo que les hable, es del Muchas de mis vecinas tenían piso de tierra. Yo tenía un afiche de Chayanne. Los fines de semana solía coser ropa que le mandaban algunos vecinos y eventualmente planchaba también. A pesar de tantas tareas y tantas entradas de dinero, nosotros no éramos siquiera una familia de clase media.

Incluso cuando repitió 2 veces noveno grado, él tenía su cupo. Las Hermanas del Santo Rosario se habían asentado en el pueblo desde hacía muchos años. No es que ella fuera una genio —Dios sabe que la pobre no lo era— pero faltaba personal y había que paliarlo. Lo se, lo se, ustedes esperan desde la primera palabra que hable de sexo.

Creí importante contar toda mi realidad para que entendieran mis porqués. Como ese negocio estaba a dos casas de mi hogar, decidí llegar primero a mi casa, tomar agua fría y ver unos minutos televisión antes de regresar al colegio.

Cuando entro, escucho ruidos en la habitación de Esteban. Cuando lo hice, noté que la puerta estaba entrecerrada, y por una hendija pude ver a mi hermano tener sexo con Marissa, la vecina de al lado. Esa escena me impactó: Marissa era una chica de la misma edad de mi hermano —cercana a los 18—, alta, morena clara, cabello largo y oscuro, tenía una sonrisa muy linda.

Cuando yo la veía pensaba que así sería yo cuando creciera, por aquello del parecido que teníamos. Marissa estaba con vestido, pero se había bajado la parte de arriba y tenía los senos afuera.

Verla de esa forma era totalmente nuevo para mí. Esteban andaba sin camisa, y mientras ella tenía los senos afuera, él se los besaba. Los ruidos que yo había escuchado eran los gemidos de ella. Luego de un rato haciéndolo de esa forma, mi hermano se levanta y la besa en la boca. Fue un beso muy intenso, como los que veía en las telenovelas. Ella se quitó el vestido completamente, se abrió frente a él, y se masturbó.

Ella gemía y mi hermano, se quitó el pantalón, y también se tocó. Pero lo que siguió fue nuevo para mí —como todo aquello esa noche—: Marissa le hizo sexo oral a Estaban. Los gemidos de mi hermano fueron enormes. Luego de un rato en esa posición, ella se acostó y acto seguido Esteban se puso encima y la penetró.

Los gemidos de ella aumentaron considerablemente, y yo a cada tanto volteaba a ver si no entraba alguien a la casa a averiguar qué pasaba. Lo hicieron en varias posiciones y luego él se lo sacó y eyaculó en el abdomen de ella. En todo el camino de regreso al colegio no dejaba de pensar en lo que vi. Sabía que eso era sexo, pero nunca pensé que sería así. Ver a dos persona teniendo tanto placer juntos, me encantó y quería vivir una experiencia así. Cuando le pregunté qué hizo en el colegio, me dijo que había tenido clases en la mañana y que luego salió temprano y fue a jugar basket con sus amigos.

Esa noche dormí sola en mi cuarto. En ese entonces yo compartía habitación con Clara, pero ella se quedaría en casa de una amiguita del colegio, pues ensayarían un baile típico que en dos días ellas presentarían. Así que me arropé en mi cama y comencé a recordar la escena. Sentía que ella era una mujer de verdad, la mujer en la que quería convertirme. Recordando todo aquello volví a excitarme. Me empecé a acariciar los senos. Lo hice suavemente, con algo de miedo, pero la sensación fue indescriptible.

Duré un buen rato así hasta que en un momento de mucho clímax, acabé. La escena fue inédita para mí: Me había masturbado por primera vez.

En la hora del recreo conversé con mis amigas, Rina y Jessica, y les conté lo sucedido. Rina quedó muy impresionada y casi no dijo palabra, pero Jessica no tuvo asombro: Al menos en este caso parece que si. Y sobre lo de Esteban, me dijo que probablemente él y Marissa no eran novios, sino amantes —como las parejas de la TV— y que seguramente no era la primera vez que lo hacían.

Todo eso fue sumamente confuso para mí. Yo no podía entender cómo se podría tener relaciones sin ser novios. O lo que es igual: Si ella era la tonta de la historia, la que se enamoraba del que no era el indicado y terminaba pagando las consecuencias.

Con el pasar de los años escuché muchas veces esa frase de boca de mis compañeros y amigos. Cada vez que lo hacían, venía con una carga emocional fuerte. Era un estigma, era una carga pesada. Y tan fuerte era la palabra que muchas veces se decía en sentido ofensivo:

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