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Hasta fue despojada de su nombre, pues Katalina la obligó a identificarse como Kelly en las calles de Tokio, el sitio de sus mayores suplicios, donde se convirtió en un objeto de deseo al servicio de la mafia. Ahí entendió que también había perdido su libertad y que debía estar atada a su nuevo destino si no quería ver cumplidas las amenazas de Katalina de "darle un saludito a la familia en Colombia". Esta situación desesperada fue evidente desde sus primeras noches.

Tuvo que soportar cómo una de sus compañeras era golpeada hasta la muerte y luego ella misma terminó dos semanas en un hospital, con la cara desfigurada y las costillas rotas, porque no satisfizo las pervertidas exigencias sexuales de uno de los yakuzas. Entonces ya no agradeció a Dios por el nuevo trabajo, sino que le rogó que la sacara de él: Por favor, detén esta pesadilla ya". Casualmente, su hospitalización le trajo una buena noticia.

Pudo abonar regularmente a su deuda e incluso pensó que todo estaba mejorando cuando sedujo al dueño del salón, quien era un importante miembro de la yakuza, y éste le regaló un collar de diamantes. En medio del romance, él le contó a Marcela que tenía un trato con los agentes de migración para que una vez al año ingresaran al local y se llevaran a las mujeres, con la condición de que lo dejaran trabajar tranquilo el resto del tiempo.

Todo como una fachada para dar la impresión de que las autoridades estaban trabajando en el problema. Sin embargo, el yakuza no contaba con que Marcela le revelaría ese secreto a una de sus amigas, quien intentó fugarse durante una redada.

La balacera de la Policía ante la huída de la prostituta obligó al dueño a cerrar el negocio y a desfogar su ira en Marcela, a quien golpeó antes de devolverla donde Katalina, su peor pesadilla. De vuelta en las calles de Tokio la esperaba otra sorpresa. A la rumana María nombre ficticio la trajeron a España siendo menor de edad. Su padre había muerto poco tiempo antes.

Su madre, incapaz de mantenerla por sí sola, la entregó a una mafia a cambio de 5. Aunque su hija pensó que trabajaría en tareas agrícolas y del hogar, la realidad que le esperaba era bien distinta. Cuatro miembros de un clan de su país comenzaron a prostituirla en un bar de un pueblo de 2. A su llegada a España la organización mafiosa instaló a María en una vivienda en la que una mujer la controlaba las 24 horas del día.

Sólo salía para complacer los deseos sexuales de sus clientes. Si se negaba, le daban una paliza y la drogaban. A su vez, uno de los miembros de ese clan, con el que la casaron a la fuerza, la violaba cuando quería. Grupo de prostitutas en las calles de Madrid.

Tras la enésima agresión, decidió denunciar. Poco antes, a punto estuvo de pasar a manos de otros mafiosos rumanos a cambio de 2. Sin embargo, su venta se frustró por discrepancias en el precio. Hoy María trata de rehacer su vida con la ayuda de una ONG.

Algunas realizan hasta 40 trabajos por jornada. Una vez entran, les es muy complicado salir de un piso como estos. Esta ONG tiene ubicadas las ciudades de origen de las chicas que ayuda a reintroducirse en la sociedad. Son en torno a una veintena. Aunque el método tradicional de las mafias para captar a jóvenes que después acaban siendo prostituidas es a través de contratos falsos de trabajo, la Policía Nacional y la Fiscalía Especial de Extranjería han detectado un nuevo método de atracción: Se trata de usar a chicos para seducir y enamorar a jóvenes de forma engañosa con el fin de persuadirlas para que viajen a España con ellos.

Una vez aquí, las mafias se hacen cargo de ellas para explotarlas sexualmente. Durante , la Fiscalía Especial de Extranjería atendió casos de mujeres rumanas explotadas sexualmente. Tres de ellas eran menores. El año pasado se registraron 24 sentencias condenatorias por trata de seres humanos a manos de las mafias de este país del este de Europa. De esta forma, se metía entre rejas definitivamente al considerado mayor capo de la prostitución rumana en Europa.

Ioan Clamparu, alias Cabeza de Cerdo, era el mayor proxeneta de Europa. Gracias al testimonio de varias víctimas, se le juzgó culpable de los delitos de determinación a la prostitución, por obligar a una menor a prostituirse y por ser el autor de un delito de aborto. Durante las distintas sesiones del juicio, las víctimas que se atrevieron a testificar en su contra relataron que a las chivatas se les cosía la boca con alambres, que una mujer atada a una palmera fue devorada por perros, que se las palizas que les propinaban provocaban abortos o que, al poco de perder a sus bebés, las obligaba a volver al trabajo con algodones en la vagina.

Pese a que el gran tratante de mujeres se encuentra en prisión, las mafias rumanas siguen actuando en toda España. La mafia incluso desaparece a personas. Oficialmente, ese muerto no existe. Aunque es lamentable e injusto que en Guangzhou las mujeres colombianas tengan el estigma de ser prostitutas, la cantidad de mujeres de nuestra nacionalidad que son trabajadoras sexuales en esa ciudad es muy alto.

Si asumimos que hay unos 3. En un restaurante escuché a una hablar abiertamente por teléfono sobre su vida profesional. También dijo que hay lugares muy buenos donde trabajar porque ofrecen condones a las mujeres.

Las que tienen las riendas de su propia profesión —si bien en un país donde la prostitución es ilegal, de todas formas, esto implique llevar una vida en la delincuencia—.

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Aunque no era el empleo soñado por Marina, que siempre quiso ser administrativa, el horizonte de prosperidad que se le presentaba le había dibujado una sonrisa en el rostro que no se le borró durante todo el trayecto que hizo por carretera. A la mañana siguiente, sin embargo, se dio cuenta de lo equivocada que estaba.

Acaba de publicar su historia. Gustavo Petro ha sido un fenómeno electoral, pero tiene a muchos sectores del país con los pelos de punta.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión: Escríbanos sobre sus inquietudes a servicioalcliente semana. Queremos conocerlo un poco, cuéntenos acerca de usted: Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:. Ventana Modal Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo. Víctima de la Yakuza. Víctima de la Yakuza Como muchas colombianas, Marcela Loaiza fue engañada con un viaje a Japón, donde soportó los horrores de la prostitución y los abusos de la mafia japonesa.

Marcela vivió en Japón los peores 18 meses de su vida, convertida a la fuerza en prostituta de la mafia japonesa. A Colombia regresó en y hoy vive en Las Vegas con su esposo norteamericano y sus dos hijas, quienes la han apoyado desde que decidió contar su historia. En su primera noche en Japón y llena de ilusiones, Marcela Loaiza le agradeció a Dios con todas sus fuerzas.

Entré a uno llamado Kama, que es famoso en Guangzhou por la cantidad de colombianas que pasan allí las noches. Me acerqué a una joven de unos 20 años que estaba sola en una mesa. Le pregunté si quería tomar una cerveza y conversar. Me dijo, con acento del Eje Cafetero: Es que mira, mi vida, aquí no se viene a conversar. Aquí se viene es por nenas. Es una buena noticia. En un mes le sacaron el pasaporte y el día anterior al viaje le entregaron un billete de avión y los papeles.

Tres días antes de la partida, se arrepintió pero ya no había nada que hacer. Sabemos dónde vive su familia. Llegó a Madrid, vía Frankfurt, una noche de noviembre. Me pidió un beso pero no se lo podía dar. Cuando descubrió el whisky y su capacidad de olvido, dejó de oler y sentir.

Una vez se escapó con una compañera, ayudadas por un cliente, pero a ella la cogieron en Alicante. Pasé por clubes en León, Ponferrada, Madrid y regresé al de Sevilla, hasta que me volví a escapar y esa vez pude llegar a un convento. Unas monjas me ayudaron mucho y me dieron para el pasaje de vuelta.

Salí de una pesadilla para meterme en otra. En Pereira encontré de nuevo a la mujer que me llevó. Me estuvo amenazando y me tuve que ir un tiempo de la ciudad. Me da mucho miedo, aquí en Colombia lo matan a uno por nada. No tengo ganas de reírme, de nada. El marido no me entiende, yo le digo, mire, que estoy enferma. Me dieron un tratamiento pero no tuve con qué pagarlo, nosotros somos muy pobres. No puedo estar con él, íntimamente, ya sabe; no comprende lo que me traumatiza.

Su vida la escupe a borbotones. Pero ya no me provoca nada. Aquella vida la aguanta una con los tragos, en una borrachera permanente. Me levantaba y tomaba lo primero. Me daba cuando yo no tenía. Me vendían el whisky en el club, yo no podía salir para nada. En Colombia, cuando volví, tomaba aguardiente a escondidas.

Me duró bastante la tomadera. Al poco de llegar, a mí no me importaba ni el marido ni mis hijos, si se bañaban o me bañaban. El infierno parecía interminable, hasta que un día la atormentada Adriana cogió fuerzas para seguir viviendo. Ha vuelto a callar. Y Alba, al fin, contesta.

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McDevitt afirmó que la mayoría de las víctimas vienen de situaciones de vulnerabilidad y otras simplemente han entrado con engaños a la industria del. Aquella vida la aguanta una con los tragos, en una borrachera permanente. Las mismas mujeres que han sufrido la pesadilla, no tienen inconveniente en llevar a vecinas, primas o amigas animadas por un sentimiento de rencor hacia una sociedad que nada hizo por ellas o que, incluso, las vendió. Hoy María trata de rehacer su vida con la ayuda de una ONG.

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