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Danny jugaba una vez por semana: De modo que esa madrugada tocaba apostar. De las ochocientos patacas que ganaba al mes unos cien dólares , cuatrocientas se las jugaba. La pantalla se difuminaba tras la humareda de nuestros cigarros. Me incorporé entre ovaciones y aplausos y bailé de un modo híbrido al ritmo pop de Inul, enseguida secundado por Engga y el par de chicas sin nombre. Cerca de la medianoche, salí con Danny y Engga para acompañar a Uut a DD, la discoteca donde trabajaba.

Danny eligió el Sand, abierto hacía poco con capital estadounidense. Taxis y aparcacoches pululaban por la entrada reverberante del edificio de varios pisos. Desde que en el se liberalizó el juego, los empresarios de Las Vegas habían empezado a aterrizar en la nueva veta china importando novedades tan extrañas a la tradición macanesa como las actuaciones en directo.

La noche del Sand, un par de atléticos negros y una china quebradiza saltaban cantando hip hop en un escenario enfrentado a las ruletas.

En la barra lateral, hombres solos alternaban vistazos al show y a sus bebidas. La zona de juego se extendía como un enorme prado enmoquetado lleno de mesas con croupiers. Camareros en uniformes nuevos de mangas demasiado grandes ofrecían refrescos gratis que mis amigas indonesias aceptaron mientras gastaban un puñado de patacas en las relucientes tragamonedas.

Danny se jugó la cantidad habitual en el black jack y perdió. Regresamos a la avenida siguiendo una línea de hoteles y casinos. Danny dijo que Uut, Engga y ella tenían problemas con una compañera del piso y proyectaban mudarse en cuanto lograran una noche de suerte.

Hacia las cuatro de la madrugada despedí a las chicas incurriendo en un entramado de desoladas callejas interiores. Pese al silencio y a las leyendas de piratería y tríadas, caminé tranquilo. Cuatro hombres jugaban en una mesa sobre la acera ajenos a la llovizna. Varias prostitutas me abordaron en los alrededores del hostal. Me saludó el recepcionista nocturno. Macao avanzaba a costa del mar. Docenas de barcos volcaban millones de toneladas de tierra para ganar superficies donde implantar nuevos casinos.

Sus contactos en Pekín siempre fueron bastante buenos: Aunque tenía otros apodos. En primer lugar porque un rey de los casinos debe saber jugar.

Todos hablaban de Stanley Ho. Todos sabían quién era Stanley Ho. La mayoría apreciaba y sin duda respetaba a Stanley Ho porque él representaba el éxito de un tipo de moral exclusivamente macanesa, demostrando que el mito de la ciudad instalada en sus propias leyes pervivía. No toma partido; es demasiado listo para eso. Y todos han salido de la lotería ilegal ésa Con toda la mafia metida hasta el cuello, ni que decir tiene.

No te creas que ganan tanto dinero con los periódicos como con las drogas y las chicas, pero no es una mala fuente de dinero contante y sonante Se supone que se dedica a la construcción y al periodismo. Nosotros le hemos desafiado unas cuantas veces, y no hace falta decir que salimos perdiendo. Pero a ver quién le toca. Ni los de Fu Tak se han atrevido con él. Y el tío se pasea por ahí y se va a las carreras de caballos sin guardaespaldas.

En Macao todos son sus empleados, incluso el gobernador. De vez en cuando, el señor Ho viene por aquí a cazar patos. Hizo una mueca y por eso pregunté: El señor Ho caza patos. Uno necesita relajarse, por mucho poder que tenga. Sabe conseguir dinero contante y lo que aquí denominamos beneficios alternativos. Lo encontré tecleando un ordenador wi fi en la Casa de Portugal de la Calçada do Monte, donde acudí a pedir información sobre dónde podía ver de madrugada el partido de la Champions League que enfrentaba al Benfica de Lisboa con el Barcelona.

Como la recepcionista no tenía idea, Lobo habló desde la salita anexa: Pero es sólo para socios. Mire a Macao, otra plaza perdida. Lobo desvió la mirada de la pantalla hacia mí.

Su sonrisa no parecía tal. MGM Mirage o Wynn eran otros poderosos recién llegados. Estamos hablando de chinos y americanos. Aquí se vive bien. Y hay que reconocer que algo hemos influido en la zona: Macao ha sido cinco veces campeona de Asia en jockey sobre patines.

Lobo sostenía la sonrisa de pacotilla mientras se recreaba en sarcasmos e ironías a propósito de la Portugal que abandonó a mediados de los noventa. Alto y recio, la camisa de cuadros bien planchada rubricaba su papel de tesorero en la Casa de Portugal. De todos modos, controlaba movimientos de dinero que afectaban a los socios de la Casa y esa tarea le había permitido conocer bastante a fondo las vías del dinero en Macao. Tenemos bares, clubes, saunas, cuidamos la cultura, la ópera china.

Esto no gusta mucho en Hong Kong. Disfrutamos de la paciencia del pobre. Pedro Lobo no parecía muy pobre. Los zapatos recién lustrados refulgían como las patillas de sus gafas. La conciencia de mentira compartida subrayada por la perenne sonrisa del tesorero dotaba de una perversa familiaridad a la conversación. Como si dos hombres escarmentados se rieran un rato del mundo. No sé por qué arman tanto ruido. Nosotros no tenemos ni problemas ni complejos. Los machetes de carnicero experimentaron su apogeo, corrían truculentas historias de despiece.

Aquí sólo se interviene en lo relativo al juego. Sólo recuerdo un ataque en a alguien desvinculado del juego, y fue por error. Poco después comenzó la represión policial. De una manera u otra, una gran cantidad de ciudadanos trabajamos para el Estado y la ley no permite jugar a los funcionarios.

Por otra parte, hay cien mil personas empleadas en los casinos, así que tampoco apuestan. Y un cuarto de población tiene menos de dieciocho años. Los que juegan son los de fuera. Por lo visto puede ser divertido. Los ricos macaneses no supieron trabajar duro y se hundieron en la miseria. De modo que los descendientes de pescadores no habían alterado su espíritu gran cosa, al fin y al cabo. La fabricación de aquella moral muy al margen de convenciones agrandaba el orgullo de unos macaneses que se sabían integralmente distintos.

Por eso, durante décadas, a gran parte de los residentes con antepasados chinos les molestó la presencia portuguesa hasta renegar de sus símbolos, de su lengua. Lobo distinguía tres clases de portugueses: La tarjeta de visita que me dio Pedro Lobo abría puertas, algunas tan reservadas como la del señor Pascual, que también pidió que ocultara su verdadero nombre si alguna vez llegaba a escribir algo de aquella conversación.

No éramos demasiados en la sala lujosamente antigua. El Benfica sufría ante las acometidas del Barça. Eso es bastante extraordinario —el señor Pascual sostenía una copa de vino con la mano colgando por fuera del sillón junto al mío—.

Todo esto es un negocio, ya sabe. Y los chinos son los judíos de Asia. Su problema es que sólo quieren dinero. El gobierno de Macao ha propuesto una fiesta de la lusofonía, porque también hay muchos angoleños, mozambiqueños Algo comparable podría ser la influencia de los alemanes en Qingdao, aunque tampoco.

El partido terminó sin goles. El señor Pascual rogó a un camarero que me diera la dirección de un restaurante en la vecina isla de Coloane. En el exterior refrescaba—. Se va a encontrar a todos los jóvenes que vuelven de por ahí.

Esta ciudad se acuesta tarde. Hace años se asaltaban las casas por las ventanas y la costumbre de las verjas arraigó. Durante los días que permanecí en Macao, Danny ganó en el casino. Como la niebla escamoteaba los pilares del puente a Taipa, los coches parecían volar. Abandonamos aquella zona de mansiones para volver al litoral, tan tomado por las obras que impedía disfrutar de un buen paseo.

Danny se mudaba con Engga y Uut, de la que habló con cariño. Hacía siete años que no se acostaba con hombres y Engga se había convertido en una especie de tutora. No se requieren consejos y las chicas tampoco lo esperan. Llama para averiguar la dirección exacta y para conocer los precios.

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Si te gusta realmente la chica siempre puedes pedirle su teléfono y pedirle verla en un momento en que no esté trabajando en el lugar. Pero por otro lado se pueden encontrar algunas muy buenas mujeres portuguesas y te pueden mostrar la ciudad si te gusta.

Las peligrosas calles oscuras cerca del hotel de Lisboa tienen prostitutas travestis. Los precios son bastante bajos, Euros por sexo. La mayoría de las grandes ciudades en Portugal tienen una zona donde la prostitución masculina homossexual se pone a disposición de los potenciales clientes masculinos de trasnoche, en coches.

La prostitución masculina heterosexual también ocurre en varios escenarios, que van desde bares a discotecas y centros turísticos de playa. También hay muchos lugares para acampar. Es legal dormir en coche como una caravana también fuera de los lugares de acampada.

En el lado de lujo, puedes probar las Pousadas de Portugal, una red de hoteles gestionados por el Grupo Pestana, notables por el uso de hermosos edificios antiguos como palacios y castillos, y también por tener un excelente servicio, consistente en todo el país. Hoteles que permiten acompañantes. Bairro Alto, los callejones, Intendente, Cais do Sodre. Algunos clubes nocturnos en Lisboa tienen mala reputación. En general, los conductores de Lisboa pueden ser descrito como un poco agresivos y descuidados, aunque mucho menos que los conductores en otras capitales europeas, como Roma , París o Londres.

El ciclismo en Lisboa puede ser divertido y agradable en algunos de sus nuevos carriles para bicicletas, y también subir colinas si se anda a lo largo de la línea costera de 20kms de río.

Si quieres subir colinas debes intentar la colina del castillo al menos una vez. Comienza por andar cuesta arriba en el agradable Parque Monsanto y en la parte del oeste de la ciudad. Conducir puede ser difícil sin un sistema de GPS o mapa, ya que la señalización en las calles es mala.

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El piso resultó un pequeño cuadrado, que servía de salón. Poco después comenzó la represión policial. Fueron los propios hijos del acusado los que le denunciaron a la Policía Judicial, a raíz de un conflicto familiar y de tener acceso a un diario de vida en el que éste confesaba los pormenores de los crímenes. Tenemos bares, clubes, saunas, cuidamos la cultura, la ópera china. La zona de juego se extendía como un enorme prado enmoquetado prostitutas baratas valencia putas en alemania de mesas con croupiers. Todos los derechos reservados. Aquí se vive bien. Hoteles que permiten acompañantes. hombres prostitutas prostitutas en lisboa

Por eso voy cada domingo a misa, aunque mis padres eran musulmanes. A Dios le pido suerte, para cuando apuesto en el casino. Danny jugaba una vez por semana: De modo que esa madrugada tocaba apostar. De las ochocientos patacas que ganaba al mes unos cien dólares , cuatrocientas se las jugaba.

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En primer lugar porque un rey de los casinos debe saber jugar. Todos hablaban de Stanley Ho. Todos sabían quién era Stanley Ho. La mayoría apreciaba y sin duda respetaba a Stanley Ho porque él representaba el éxito de un tipo de moral exclusivamente macanesa, demostrando que el mito de la ciudad instalada en sus propias leyes pervivía.

No toma partido; es demasiado listo para eso. Y todos han salido de la lotería ilegal ésa Con toda la mafia metida hasta el cuello, ni que decir tiene. No te creas que ganan tanto dinero con los periódicos como con las drogas y las chicas, pero no es una mala fuente de dinero contante y sonante Se supone que se dedica a la construcción y al periodismo.

Nosotros le hemos desafiado unas cuantas veces, y no hace falta decir que salimos perdiendo. Pero a ver quién le toca. Ni los de Fu Tak se han atrevido con él.

Y el tío se pasea por ahí y se va a las carreras de caballos sin guardaespaldas. En Macao todos son sus empleados, incluso el gobernador. De vez en cuando, el señor Ho viene por aquí a cazar patos. Hizo una mueca y por eso pregunté: El señor Ho caza patos. Uno necesita relajarse, por mucho poder que tenga.

Sabe conseguir dinero contante y lo que aquí denominamos beneficios alternativos. Lo encontré tecleando un ordenador wi fi en la Casa de Portugal de la Calçada do Monte, donde acudí a pedir información sobre dónde podía ver de madrugada el partido de la Champions League que enfrentaba al Benfica de Lisboa con el Barcelona.

Como la recepcionista no tenía idea, Lobo habló desde la salita anexa: Pero es sólo para socios. Mire a Macao, otra plaza perdida. Lobo desvió la mirada de la pantalla hacia mí. Su sonrisa no parecía tal. MGM Mirage o Wynn eran otros poderosos recién llegados. Estamos hablando de chinos y americanos. Aquí se vive bien. Y hay que reconocer que algo hemos influido en la zona: Macao ha sido cinco veces campeona de Asia en jockey sobre patines. Lobo sostenía la sonrisa de pacotilla mientras se recreaba en sarcasmos e ironías a propósito de la Portugal que abandonó a mediados de los noventa.

Alto y recio, la camisa de cuadros bien planchada rubricaba su papel de tesorero en la Casa de Portugal. De todos modos, controlaba movimientos de dinero que afectaban a los socios de la Casa y esa tarea le había permitido conocer bastante a fondo las vías del dinero en Macao.

Tenemos bares, clubes, saunas, cuidamos la cultura, la ópera china. Esto no gusta mucho en Hong Kong. Disfrutamos de la paciencia del pobre. Pedro Lobo no parecía muy pobre. Los zapatos recién lustrados refulgían como las patillas de sus gafas. La conciencia de mentira compartida subrayada por la perenne sonrisa del tesorero dotaba de una perversa familiaridad a la conversación.

Como si dos hombres escarmentados se rieran un rato del mundo. No sé por qué arman tanto ruido. Nosotros no tenemos ni problemas ni complejos.

Los machetes de carnicero experimentaron su apogeo, corrían truculentas historias de despiece. Aquí sólo se interviene en lo relativo al juego. Sólo recuerdo un ataque en a alguien desvinculado del juego, y fue por error.

Poco después comenzó la represión policial. De una manera u otra, una gran cantidad de ciudadanos trabajamos para el Estado y la ley no permite jugar a los funcionarios.

Por otra parte, hay cien mil personas empleadas en los casinos, así que tampoco apuestan. Y un cuarto de población tiene menos de dieciocho años.

Los que juegan son los de fuera. Por lo visto puede ser divertido. Los ricos macaneses no supieron trabajar duro y se hundieron en la miseria. De modo que los descendientes de pescadores no habían alterado su espíritu gran cosa, al fin y al cabo. La fabricación de aquella moral muy al margen de convenciones agrandaba el orgullo de unos macaneses que se sabían integralmente distintos.

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No éramos demasiados en la sala lujosamente antigua. El Benfica sufría ante las acometidas del Barça. Eso es bastante extraordinario —el señor Pascual sostenía una copa de vino con la mano colgando por fuera del sillón junto al mío—. Todo esto es un negocio, ya sabe.

Y los chinos son los judíos de Asia. Su problema es que sólo quieren dinero. El gobierno de Macao ha propuesto una fiesta de la lusofonía, porque también hay muchos angoleños, mozambiqueños Algo comparable podría ser la influencia de los alemanes en Qingdao, aunque tampoco. El partido terminó sin goles. El señor Pascual rogó a un camarero que me diera la dirección de un restaurante en la vecina isla de Coloane.

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Abandonamos aquella zona de mansiones para volver al litoral, tan tomado por las obras que impedía disfrutar de un buen paseo. Si te gusta realmente la chica siempre puedes pedirle su teléfono y pedirle verla en un momento en que no esté trabajando en el lugar. Pero por otro lado se pueden encontrar algunas muy buenas mujeres portuguesas y te pueden mostrar la ciudad si te gusta.

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Hoteles que permiten acompañantes. Bairro Alto, los callejones, Intendente, Cais do Sodre. Algunos clubes nocturnos en Lisboa tienen mala reputación. En general, los conductores de Lisboa pueden ser descrito como un poco agresivos y descuidados, aunque mucho menos que los conductores en otras capitales europeas, como Roma , París o Londres.

El ciclismo en Lisboa puede ser divertido y agradable en algunos de sus nuevos carriles para bicicletas, y también subir colinas si se anda a lo largo de la línea costera de 20kms de río. Si quieres subir colinas debes intentar la colina del castillo al menos una vez. Comienza por andar cuesta arriba en el agradable Parque Monsanto y en la parte del oeste de la ciudad. Conducir puede ser difícil sin un sistema de GPS o mapa, ya que la señalización en las calles es mala.

Funciona con cualquier móvil, aunque esté bloqueado y con o sin tarjeta SIM. Toggle navigation Toggle User. Other Languages English Deutsch.

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