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Prostitutas buenos aires muchas putas

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Palabras que combina con la jerga de la calle. Ella sostiene que exorciza las violaciones masivas a las que fue sometida. Siete mil hombres pasaron por su cuerpo cada año. Siete mil varones prostituyentes practicaron la violencia con ella a través del sexo. Fue prostituida a los 17 años, cuando se fue desde su Chaco natal a vivir a Buenos Aires buscando una vida mejor.

Luego de ser despedida de empleada de servicio doméstico, se quedó viviendo cinco meses en la calle. Es que la UNCUYO decidió distinguirla con el título de Visitante Ilustre debido a su lucha incansable contra la trata de personas y la explotación sexual.

Los penes de la prostitución son picanas. La puta solo obedece. Todo el poder lo tiene el varón, a través de la billetera.

Cuando sos puta, tu cuerpo no te pertenece; el poder absoluto lo tiene el varón prostituyente, mientras la sociedad mira para otro lado.

La prostitución no es un trabajo: Y el primero en violarlo es el propio Estado. La violación de estos derechos hace que los proxenetas y traficantes se aprovechen de esta vulnerabilidad. Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen putas, nos construyen putas. Resopla Primero se produce un quiebre de la identidad como sujeto de derecho, al convertirla en un objeto de uso y abuso.

Segundo, pierde su propia voz. Pienso que se debería legislar la restitución de los derechos violentados y no hacer proyectos que legitiman la explotación.

Y tercero, se quiebran sus deseos como mujer. Te vas secando por dentro. Durante seis años, fue prostituta en las esquinas de Buenos Aires. Hasta que un día se rebeló contra una sociedad hipócrita y rompió sus cadenas aprendiendo a decir las cosas por su nombre; a utilizar la crudeza de esas palabras como un espejo con el que enfrentar al otro con su propia hipocresía.

Campo de concentración a cielo abierto. Su discurso cumple su objetivo: En una terraza del barrio porteño de San Telmo, Sonia nos cuenta su historia con diligencia, pero sus ojos siguen reflejando rebeldía cuando describe la soledad de la esquina, la hipocresía del Estado y de las ONG y la larga cadena de complicidades que sostiene el negocio de la prostitución en Argentina.

Éramos siete hermanas; desde los cinco años trabajé cosechando algodón. A los 15, no teníamos ni para comer. En la prostitución, cree Sonia, nunca se elige.

Sabe de lo que habla: Ella pasó cinco meses encerrada en un prostíbulo para gente vip. Y siguió como estaba antes: Su madre, Susana Trimarco, investigó por su cuenta todo lo que el Estado no quiso, y concluyó que, desde la policía a la clase política, pasando por la justicia, formaban parte , por acción u omisión, de la cadena de complicidades de las redes de trata, desde las rutas de transporte a los burdeles.

Pero en la prostitución, cree Sonia, nunca se elige: Sonia recuerda cómo, hacia , llegó de instituciones internacionales mucho dinero para financiar campañas de protección del sida y otras enfermedades de transmisión sexual; pero como ellas no tenían personalidad jurídica, se aliaron con la Central de Trabajadores de la Argentina CTA. Por eso, un día, en medio de una charla, Sonia le espetó a los conferenciantes: Hoy, realiza talleres de capacitación a agentes de la policía en el sur del país, el principal destino de mujeres traficadas por las redes de trata.

Deben entender que son parte, y decir también basta. Con los policías hace ese ejercicio de llamar a las cosas por su nombre, de ir deconstruyendo y resignificando lo que significan ciertas palabras: Así que se los lleva a plaza Once, una céntrica placita porteña donde nunca faltan mujeres ejerciendo la prostitución: Sonia recuerda la primera vez que hizo este ejercicio con abogados y jueces: Sonia siempre buscó la puerta de salida.

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El cielo de "Las puertas del cielo" Bestiariolleva con evidencia al cielo de "El otro cielo" Todos los fuegos el fuego Supongo que me atreví a decir "no". Esos hombres me hicieron la puta de todos y de todas. Le pertenecía también a la sociedad, por mirar para otro lado y al Estado, que es el primer proxeneta, el primero que viola tus derechos. Se quedó sin trabajo, y estaba desesperada, sin ingreso alguno. Los penes de la prostitución son picanas. Nunca tuvo un trabajo en blanco. Sólo recuerdo cuando volví a verme en la plaza. Inicia sesión para recibir novedades sobre viajes e intercambiar mensajes con otros viajeros. Su discurso demuele esa estética, que antes se parodia en el personaje de Ergueta, el que odia a los rufianes y se propone la regeneración de una puta bajo la neta inspiración de las celestialidades bíblicas. Pero ellas le dijeron de inmediato:

El coronel Varela, negoció con ambas partes y obtuvo un principio de acuerdo regresando luego a Buenos Aires. La foto corresponde al final de la primera huelga. Apenas llega a la provincia de Santa Cruz, el 10 de noviembre de , impone la pena de fusilamiento para todo huelguista o sospechoso de colaborar con ellos.

Los pelotones del coronel Varela recorrieron la región deteniendo y fusilando en el lugar a la mayoría de los detenidos. Los pocos sobrevivientes de aquella masacre huyeron a Chile o se escondieron en lugares inaccesibles de la solitaria,fría y cruel Patagonia. Grupo de huelguistas detenidos en Santa Cruz. Se presume que fueron fusilados luego de la fotografía. Sin embargo, pasaba el tiempo y la puerta no se abría. La demora en recibir su premio comenzó a impacientar a la tropa.

Reclamaron a viva voz hasta que la puerta se abrió y salió la dueña del prostíbulo, Paulina Rovira, quien dirigiéndose al suboficial a cargo anunció que las mujeres se negaban a atender a los soldados. La misma cantidad de disparos que el coronel ordenaba pegarle a cada peón rural que era capturado. Antonio Soto 8 de octubre de , La Coruña, España fue uno de los principales dirigentes en las huelgas rurales de la Patagonia Argentina en Escapó a Chile y vivió en Punta Arenas, hasta su fallecimiento el 11 de mayo de Jaurías de perros asilvestrados cercan las grandes ciudades de Tierra del Fuego.

Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece….

Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda.

Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad.

Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución.

Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución.

Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta.

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